viernes, 15 de noviembre de 2013



A veces, a veces ya no te importa nada y a nada realmente me refiero a nada. Ya no te importa lo que la gente ve en ti o por ti, no te importa si te ven siquiera, no importan ellos. Pero tampoco te importas tanto tú misma, poco a poco pierdes el interés en algo. Y así va pasando el tiempo hasta que ya todo te vale una mierda. No importa tu mirada, o tu sonrisa, ni siquiera te das cuenta si sonríes o no. Vaya, ¿y entonces?

Necesitas estar más delgada, me dijo mi subconsciente, necesitas bajar de peso, observa en el espejo, repitió. ¿Es eso a caso lo que quieres? No. - respondí -
Y poco a poco fui perdiendo la cabeza, no te das cuenta de las cosas hasta que ya están hechas ¿Y? Si ya la cagaste, asume las cosnsecuencias ¿O qué? ¿Se te ocurre algo mejor? Oh si, aprender y superar, eso es de sabios y los libros lo han confirmado. Pero si del fuego cenizas quedan ¡Bah! En todo momento queda algo, desmoronado o no, hay algo.

A veces aprendes a no necesitar de nadie, mejor dicho, debes de aprender a no necesitar, no depender de nadie. Pero a veces necesitas a alguien que llene ése vacío que dejó tu pasado. Alguien para darle todo ése amor que llevas muy, muy en el fondo. Pero ¿qué pasa? Cometes la pendejada de darle ése amor a quien no correspondía, y ahí, ahí es cuando todo, una vez más, se va a la basura (...)


2 comentarios:

Valeria Rodriguez dijo...

Esta hermoso, me encanto, todo lo escribes tan perfecto. Me encantow :3 ♥

BRESSEND dijo...

Ánimo nena levanta esa :)